Base documental d'Història Contemporània de Catalunya.
Restauració 2 (1898-1931) - Crisi de la Restauració (1898-1923)
 

La opinión pública ante la guerra.1898.(Article de la Vanguardia)

Font:
ANÒNIM:La opinión pública ante la guerra.Bracelona:"La Vanguardia" .2-4-1898.A:GARCIA-NIETO, Mª Carme ( et al.): Bases Documentales, vol. IV; 148-149 pp.

Comentari:
"La Vanguardia" a través d´aquest reportatge dóna a entreveure la unanimitat de l´Estat Espnyol davant l´agressió dels Estats Units a Cuba i fa una crida a fer costat al govern de Sagasta.

Text:
No queda ya esperanza. A la hora en que nuestros lectores pasen los ojos por estas líneas, la agresión legal que mister MacKinley ha formulado en un ultimátum a España, se habrá consumado. La agresión material de la fuerza bruta no tardará en consumarse.
El gobierno español ha hecho para evitar la guerra cuanto humanamente es posible. Ni ante Dios ni ante los hombres tiene responsabilidad de la sangre que esta nueva guerra derramará.
Hace pocas horas, cuando la reina, emocionada, daba cuenta en el mensaje de las Cortes, de la gravedad del pleito que la maldad norteamericana pone a España, aún se aludía al conflicto armado en sentido hipotético; todavía, aunque debilitada, se traslucía la posibilidad de que no cayera sobre la Antilla española la mano miserable que se levantaba contra ella al otro lado del Atlántico.
La conciencia pública, sin embargo; no se engañaba. En el acto trascendental de la apertura de las Cortes que hoy hemos presenciado, en el recinto en que se han reunido las representaciones más altas de la nación, el eco de las palabras del mensaje, que llamaban la atención del auditorio sobre la villanía yanqui, viva, brutal, sobre España, compendiaba todos los sentimientos.
Esta es la bandera con que vamos a la lucha provocada por los norteamericanos; ésta es la bandera que tremola la monarquía y que a su nombre y al de la patria sostendrá imparcial su gobierno; ésa es la síntesis del mensaje de las Cortes.
Las emociones de este día no se pueden explanar en breves líneas.
No bien deshecho el cuadro de la apertura de las Cortes, los ministros se reúnen sin despojarse de sus uniformes para cambiar impresiones.
Por todas partes circula el rumor de que la reunión se debe a que se ha recibido ya el ultimatum y el rumor parece confirmarse algunas horas después.
En la calle; en el seno de las familias, en todas partes no se habla mientras tanto m s que de la guerra, de la guerra ya inevitable.
La síntesis de todas estas conversaciones se hace con gran facilidad, porque el juicio es unánime y el sentimiento también.
No se recuerda en la historia una agresión tan brutal a la razón y al derecho como el ultimátum de mister MacKinley exigiendo a España que desaloje su casa, que renuncie a lo que es suyo.
Este, como hecho punible; es el caso del ladrón y asesino que exige la bolsa amenazando con la muerte.
En cuanto al sentimiento público que en Madrid hemos podido compulsar, no hay discrepancias.
En pasados días podían hacerse cálculos respecto del poder material de los Estados Unidos, hoy el cálculo cede ante el sentimiento y se sacrifica la razón ante las circunstancias.
En esta agitación de los espíritus no faltan políticos que forman cábalas y están al acecho de cuanto pudiera ocurrir.
No hay que envidiarle su labor poco grata.
Han hecho circular rumores de crisis; fundados en que, puesto que se va a la guerra, los señores Moret y Gullón; ejecutores de la política de paz, se consideran fracasados.
Verdad será , pero ésta nos parece una verdad secundaria que cede a la gravedad de los actuales momentos.
Una crisis ahora, en los instantes en que se van a comenzar las hostilidades, debilitaría a España.
De todos modos, dejando a un lado las conveniencias, toda noticia de crisis nos parece prematura.

 
 

Tornar a la pàgina inicial

Tornar a índex d' etapa