No importa de qué lado estés en el debate sobre cuándo empieza el nuevo milenio: la historia del calendario occidental te parecerá fascinante. Un calendario se puede definir como un modo sistemático de organizar los días en semanas, meses, años y milenios. Gracias a ellos podemos saber cuándo murió el faraón egipcio Tutankamon (en el 1323 BCE), cuándo encontró Napoleón su Waterloo (el 18 de junio de 1815), y cuándo empezarán las próximas vacaciones escolares. El calendario es un instrumento muy útil, tanto para estudiar Historia como para organizar nuestra vida cotidiana. Sin embargo, pocos conocen los fundamentos científicos del calendario, cuya historia se remonta miles de años en el pasado. El calendario lunar Los seres humanos quizá han reconocido desde el principio ciertos ciclos en el discurrir del tiempo. Quizá el más evidente es el de la Luna. Al inicio del ciclo (Luna nueva) la Luna se encuentra directamente entre el Sol y la Tierra, y la cara iluminada es invisible desde nuestro punto de vista. A medida que la Luna gira alrededor de la Tierra, empieza a verse parte de su cara iluminada, en forma de creciente. La Luna se ve crecer noche tras noche, hasta que llega a verse toda la cara iluminada: es lo que se llama Luna llena. Luego disminuye, durante la fase menguante, hasta que desaparece por completo. Este ciclo dura por término medio 29,530589 dias. La mayor parte de los calendarios primitivos estaban basados en este ciclo lunar, también llamado lunación. Este tipo de calendarios comportaba toda clase de problemas, en parte a causa de que la lunación promedio no dura un número entero de dias. Si un calendario utilizase ‘29’ como la duración del mes lunar, se desfasaría rápidamente con la Luna: un día cada dos meses. Este problema se puede solucionar alternando meses de 29 y 30 dias, que dan una duración promedio de 29,5 dias. Pero como la lunación dura algo más, también se precisarían ajustes, intercalando o eliminando un día de vez en cuando. Los musulmanes han utilizado un calendario lunar durante más de mil años. Para mantenerlo en fase con la Luna se intercalan 11 días extra cada 30 años. Cada año tiene 12 meses lunares. La duración media de un mes a lo largo del ciclo de 30 años es, pues: (29,5 × 360 + 11)/360 = 29,530556 dias
El año solar Los calendarios basados en el ciclo solar tienen que vérselas con ajustes parecidos. El ciclo o año solar es el tiempo que tarda la Tierra en completar una vuelta completa alrededor del Sol. Ya se utilizaban cálculos matemáticos y observaciones astronómicas para medir el año solar hace más de 2500 años. Lo primero que se precisa para ello son puntos que sirvan de referencia, a modo de línea de salida y meta. Los astrónomos primitivos utilizaban los solsticios (cuando el Sol estaba más alejado del Ecuador) y los equinoccios (cuando el Sol cruzaba el plano ecuatorial terrestre) como puntos de referencia:
El calendario romano El precursor del calendario comúnmente utilizado hoy en día es el calendario romano. Según una leyenda, se utiliza desde la fundación de Roma, aproximadamente en el año 750 a.C.. Inicialmente, el calendario romano contenía 10 meses, y el año empezaba en marzo. Se añadieron dos meses extra – enero y febrero – en reformas posteriores. Para mantener el calendario sincronizado con la Luna, el Sol y las estaciones se tuvieron que hacer algunas intercalaciones, con poco acierto en algunos casos. En tiempos de Julio Cesar (100-44 a.C.), el desajuste era tan grande que el emperador encargó a un astrónomo llamado Sosígenes que le asesorase sobre la reforma del calendario. Sosígenes aconsejó abandonar el calendario lunar para adoptar un calendario basado únicamente en el año solar. Cesar decretó a continuación que cada año tendría a partir de entonces 365 dias, añadiéndose un día extra cada cuatro años (año que más tarde se vino a llamar bisiesto), en el mes de febrero. Para compensar el desfase acumulado, se decretó que el año 46 a.C. tendría 445 dias. En honor del reformador, se cambió el nombre de un mes, que vino a llamarse julio. Este calendario se conoce como juliano desde entonces. El calendario Gregoriano Pero la reforma de Cesar no acabó con la confusión. Su calendario suponía que cada año dura 365 dias y ¼, por lo que la adición de un día extra cada cuatro años era suficiente en teoría. Sin embargo, ya entonces se sabía que la duración real de un año es algo más corta. Hoy en día se cifra en 365,24219 dias. La diferencia entre este valor y 365,25 no es muy grande: 0,00781 dias, que equivalen a unos 11 minutos y ¼. Pero se acumula a lo largo del tiempo: al cabo de mil años es de 0,00781 × 1000 = 7,8 dias. Al llegar la Edad Media, el calendario Juliano estaba muy arraigado ampliamente en Europa. Comenzaba a introducirse el sistema de contar los años a partir del nacimiento de Cristo y todos los años divisibles por 4 se consideraban bisiestos (el año 1212, por ejemplo, fue bisiesto). El error acumulado empezaba a ser notable. El equinoccio vernal, celebrado tradicionalmente el 21 de marzo, tenía lugar en realidad con más y más antelación, y la confusión se extendía a las fechas de las fiestas religiosas, como la Pascua. En la Iglesia Católica se habló sobre la necesidad de reformar el calendario durante más de 300 años. Finalmente, en 1582, el papa Gregorio, tras asesorarse con matemáticos y astrónomos, decretó que el problema se solucionaría omitiendo 3 años bisiestos cada 400 años: los años de fin de siglo, acabados en dos ceros, sólo serían bisiestos en el caso de que fuesen divisibles por 400. El 1900, por tanto, no fue bisiesto, pero el 2000 sí. Este calendario ha llegado a nuestros dias con el nombre de calendario Gregoriano. En la mayoría de países europeos se omitieron 10 dias el año 1582 para corregir los errores acumulados por el calendario Juliano. No todos los países de Europa adoptaron inmediatamente la reforma Gregoriana. Como el papa Gregorio era católico, casi todos los países protestantes ignoraron el decreto. El problema de los dias sobrantes era tan notorio en la Inglaterra del siglo XVIII que el Parlamento tuvo que ordenar un ajuste. En septiembre del año 1752 se omitieron 11 dias y se adoptó la solución del papa Gregorio para los bisiestos. ¿Problema resuelto? La mayoría de países han adoptado el calendario Gregoriano por imperativos del comercio internacional, aunque algunos siguen usando simultáneamente sus calendarios tradicionales. Sin embargo, los ajustes del calendario gregoriano no son perfectos. La discrepancia entre el calendario y la duración real del año era de sólo 0,00028 dias (unos 24 segundos) en 1582, pero puede llegar un momento en que aumente notablemente. Un factor a tener en cuenta es el acortamiento de los años. Desde 1582, la duración del año ha disminuido 2,5 segundos: de 365,24222 a 365,24219 dias. ¿Por qué se acortan los años? El espacio interplanetario en el Sistema Solar está demasiado vacío como para poder frenar la Tierra en su desplazamiento alrededor del Sol. Sin embargo, como la Tierra no es perfectamente esférica, se frena poco a poco a causa de la atracción de la Luna. La energía perdida por nuestro planeta se transfiere a la Luna, que se aleja gradualmente de nosotros. Al alargarse los dias, su número por año tiende a disminuir. Los eclipses totales de Sol se pueden predecir. Lo que resulta más difícil es averiguar dónde se produjeron en el pasado. Afortunadamente, existen documentos antiguos chinos que testimonian la fecha y lugar en que tuvieron lugar algunos de estos fenómenos, y se puede comprobar el efecto del frenado de la Tierra. El crecimiento de las conchas de algunos moluscos se produce sólo durante la marea alta, dos veces por día. Los cambios de temperatura estacionales también afectan el ritmo de secreción. Contando las capas que presentan las conchas fósiles de épocas remotas es posible deducir el número de mareas anuales: más de 900 hace cientos de millones de años. La Luna se debía ver bastante grande en aquella época, pero no había nadie que la pudiera contemplar. |
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